Teletrabajo y ¿productividad?

Antoni Garrell sobre el teletrabajo y productividad

Malestar, huelgas, despidos. Ya lo comentábamos en otro artículo: el fin del teletrabajo sigue levantando ampollas. Ante la decisión de las grandes tecnológicas de volver a la oficina, sus equipos no parecen contentos. Desde luego, el debate ya está abierto: mientras unos hablan de la caída de la productividad, otros consideran que ha aumentado un 47% desde que teletrabajan

Pero esto no es nuevo. Desde que el teletrabajo ha incrementado su presencia, la controversia y el debate han venido de la mano: conveniencia e idoneidad, retribución, sostenibilidad medioambiental, conciliación familiar y, por supuesto, productividad

El teletrabajo también ha puesto de manifiesto que, al romper las barreras espacio tiempo, los equipos pueden acceder a puestos de trabajo a los que antes no tenían acceso, ya fuera por motivos de distancia o entorno. Un win-win para empresas y profesionales, ya que las primeras también han podido extender sus ofertas a personas de otras regiones. 

El debate del teletrabajo

Que el teletrabajo aporta ventajas es un hecho. Tanto para la empresa, como para sus equipos. Sin embargo, ambos deben asumir que, por un lado, exige procedimientos y métodos distintos a los presenciales y que, por otro, las compañías deben invertir en equipos y telecomunicaciones móviles para sus empleados. Equipos que les permitan aumentar su productividad

No es lo mismo trabajar en casa que trabajar en la oficina. Trabajar en remoto no consiste en hacer lo mismo y de la misma forma que lo hacemos presencialmente. Deben realizarse ajustes organizativos y de gestión que aseguren y garanticen la realización de las tareas en los plazos fijados y con la calidad establecida. 

El teletrabajo también ha supuesto un reto para la protección y seguridad de los datos. La información, valor básico de toda empresa, se dispersa por los dispositivos de los miembros del equipo, cada uno ubicado en un entorno diferente y cambiante. En este punto, las organizaciones dejan de tener control sobre el contenido y su uso. 

Ante la posibilidad de una ruptura en las garantías de protección de la información, las empresas se han visto obligadas a invertir en sistemas robustos para proteger la seguridad de los datos, afrontar posibles ciberataques y, a su vez, asegurar el estricto cumplimento de la confidencialidad de las informaciones de la compañía y la custodia de datos de terceros.

Implantar el teletrabajo de forma eficiente

La implantación del teletrabajo, en muchos casos, se debió al confinamiento y paralización de la actividad presencial por la pandemia de la covid-19 y no, por una estrategia de las organizaciones para obtener los beneficios que sin duda puede aportar. 

La urgencia llevó a que, en una gran cantidad de procesos, se trabajara igual en teletrabajo que de forma presencial. Podríamos decir que, salvando las distancias, es como si usáramos el ordenador como si fuese una máquina de escribir.

Y es, precisamente, esta falta de ajuste de los procesos y de las inversiones requeridas en la implantación del teletrabajo uno de los factores que dificultado la extracción de todo el potencial productivo de la tecnología. 

Capital humano e innovación

Sin duda, el capital humano y la innovación son factores clave para lograr que la actividad económica sea más productiva y por consiguiente más competitiva. Prueba de ello es que, si bien, según el ranking mundial del PIB, España ocupa la posición 14 (algo más de 1,5 billones de $); en el ranking mundial de competitividad, España ocupa el puesto 34. 

La capacidad de extraer productividad de la tecnología es un mal crónico en España que no ha mejorado, y podría, con el teletrabajo. Pero, la mejora es posible, y necesaria; y, para alcanzarla, se debe actuar en 7 puntos:

  • Completar en plenitud la transformación digital de la organización.
  • Definir objetivos medibles y cuantificables a nivel de equipos y personas.
  • Implementar herramientas y métodos fiables de interrelación, comunicación y tratamiento de la información mediante apoyándose en sistemas con IA.
  • Establecer las herramientas de control y gestión de los equipos que permitan la supervisión sistemática del cumplimiento de las actividades, objetivos y métodos establecidos.
  • Disponer de las infraestructuras propias, o de terceros, para facilitar a todo teletrabajador los equipos requeridos tanto de hardware y software.
  • Reducir al máximo los riesgos en cuanto a ciberataques.
  • Asegurar la formación a los trabajadores en cuanto a las habilidades y los métodos y herramientas que van a utilizar al trabajar en modalidad no presencial.

Actuar en estos puntos, podría asegurar el avance del teletrabajo de forma simbiótica con mejoras de la productividad, la creación colaborativa y abierta, elemento indispensable para innovar y superar la barrera espacio y tiempo, facilitando a las empresas incorporar a los profesionales en el mercado global.

El futuro del teletrabajo

Como todos sabemos, la pandemia de la covid-19 obligó al confinamiento generalizado con el correspondiente impacto en las actividades económicas, acelerando la implementación del teletrabajo. Sin embargo, el traspaso del trabajo presencial al telemático se hizo con rapidez y sin ajustar procedimientos, criterios en las tomas de decisión, organización y control.

El teletrabajo vino para quedarse, con mayor o menor intensidad. Por eso, su correcta implantación es esencial para la competitividad de las empresas y para la conciliación entre el entorno profesional y el personal.


Artículo de Antoni Garrell i Guiu, Presidente de HM Hospitales en Cataluña.

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